La obra secreta de Pablo Cedrón: exponen pinturas, dibujos y fotos del multifacético actor

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Hasta el 19 de junio, la Casa del Bicentenario rescata cerca de 500 piezas -entre fotos, pinturas, dibujos, objetos, anotaciones a mano alzada, afiches y películas- realizadas por Cedrón, fallecido en 2017

La muestra La obra secreta, hasta el 19 de junio en la Casa del Bicentenario, rescata cerca de 500 piezas -entre fotos, pinturas, dibujos, objetos, anotaciones a mano alzada, afiches y películas- hechas por el actor Pablo Cedrón (1958-2017), que orbitó la vanguardia artística local con proyectos icónicos como De la cabeza, Cha-cha-chá y Felicidades.

“Un material riquísimo y aluvional, proporcional a la característica hiperproductiva de Pablo Cedrón, se condensa en esta muestra y da cuenta de un creador acumulativo, encarnizado en las acciones narrativas, poéticas y expresivas”, dice Stupía, curador de la exhibición.

Martín Lavini, amigo de Cedrón desde que trabajaron en la obra de teatro Jamel en 2007, fue el encargado de compilar su obra, un camino ripioso que incluyó la repatriación de películas y objetos personales que enviaron amigos de cuando vivió en Brasil, Paraguay, Venezuela; entre éstas una película inédita en la Argentina, Nostalgias del ñandú que tenía miedo, producida por Tararira Films.

“En la sala hay toda una pared para los Cedrón, una familia que dio todo un linaje de artistas, un lenguaje que Pablo puede haber aprendido en la casa, pero que también tomó del oficio: fue peón, albañill, botones y trabajó en un criadero de chanchos”, resume Lavini.

Pintó a Alberto, su papá, que era artista plástico, al Tata y a las abuelas. La buena y la mala. A la mala la hizo menemista (también la hizo zombie) y está la casa de París que Cortázar nombra en el cuento “Un tal Lucas”.
La muestra puede recorrerse, con entrada gratuita, de martes a domingos, de 12 a 20, en el cuarto piso de Riobamba 985, Ciudad de Buenos Aires.

Pablo Cedrón

Pablo Cedrón

– En toda esa diversidad, ¿hay un patrón que se repite?

– No creo que Pablo ejecutara acciones artísticas pensando en el arte. Los formatos que abordó son los recursos que apelaba con espontaneidad y una aguda conciencia activa, sin demasiada ponderación de los límites y exigencias de cada recurso o técnica, simplemente volcándose a ellos como vehículos de una pulsión incesante y de una vertiginosa necesidad de revelar las caras ocultas del enorme dispositivo de la realidad.

 ¿Cómo definiría a esta exposición?

-La “obra secreta” es la producción casi ignota de Cedrón y todo un caudal de documentación fotográfica de sus avatares biográficos y profesionales. Pero si tomamos la idea de obra en sentido más trascendente, todo individuo es una obra secreta, un enigma para los demás y para sí mismo que quizás pueda dilucidarse a partir de sus aspectos más visibles.

– ¿Cómo organizó la muestra, privilegiando qué cuestiones?

– Lavini hizo el acopio y clasificación de ese impresionante archivo y organizó el montaje privilegiando la claridad expositiva y el respeto por detalles que a Cedrón le importaban mucho. Nada sustancial quedó afuera: ni su humor disolvente, ni la farsa y el grotesco que eran cualidades de su lenguaje expresivo y discursivo. La libertad creativa que ostentaba superaba por la potencia del talento cualquier prejuicio ante un material que bordeaba lo extremo, pero que de ningún modo era cínico, porque el cínico se siente ajeno a aquello sobre lo que eventualmente ejerce su cinismo y Pablo, en todo caso, era áspero y terminal para escudriñarse a sí mismo y a sus personajes.

– ¿Cómo utilizó lo marginal y la violencia en su obra?

– La marginalidad en Cedrón es un catalizador de ideas, sensaciones y relatos, además de una experiencia de la voluntad y un eventual documento. Tenía una enorme atracción por los submundos urbanos, sobre ciertas abyecciones y personajes ajenos que le inspiraban una picaresca y una mascarada a medias vindicativa y desesperada. Pero nunca hizo demagogia, ni a favor ni en contra, de ningún ingrediente marginal. Él tiene una noción orgánica de la violencia, como una fuerza promiscua presente en muy diversas gradaciones, aún en las coyunturas más plácidas. Las cosas están sometidas a una materialidad tensa, amenazada permanentemente por el cambio, por algo que dice que el trauma está ahí.

*Pablo Cedrón. La obra secreta
Riobamba 985, CABA, Buenos Aires
Lunes, cerrado. De Martes a domingo, de 12:00 a 20:00hs

Fuente: Télam 

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