Lula, en problemas: piden a la justicia que sea interrogado por el petrolão

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A partir de testimonios de arrepentidos, la Policía Federal indicó que “pudo haberse beneficiado” del esquema de sobornos en Petrobras; solicitaron autorización a la Corte para tomarle declaración

 RIO DE JANEIRO.- Mientras Luiz Inacio Lula da Silva, de visita en Buenos Aires, repartía consejos de unidad al kirchnerismo para que evite divisiones en momentos de dificultades económicas, en Brasilia la policía pidió autorización al Supremo Tribunal Federal (STF) para interrogar al ex presidente brasileño ante la sospecha de que haya recibido dinero de la gigantesca trama de corrupción en Petrobras.

“Atenta al aspecto político de los acontecimientos, la presente investigación no puede evitar sacar a la luz de la averiguación de los hechos a la persona del entonces presidente Lula da Silva, que en condición de máximo mandatario del país puede haberse beneficiado por el esquema en curso en Petrobras, obteniendo ventajas para sí, para el Partido de los Trabajadores (PT) o incluso para su gobierno, con el mantenimiento de una base de apoyo partidario sustentada a costa de negocios ilícitos en la empresa estatal”, señaló en su solicitud el comisario de la Policía Federal Joselio Azevedo de Souza.

La sorpresiva petición agitó más el de por sí ya caldeado ambiente político en Brasil, marcado por fuertes tensiones entre el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, ahijada política de Lula, y los partidos que integran su base aliada, cada vez más resquebrajada justamente por las investigaciones en torno al escándalo del petrolão y la crisis económica.

Las investigaciones acerca de Petrobras ya llevaron al arresto de varios ex directivos de la compañía estatal, así como de grandes empresarios acusados de haber pagado sobornos para garantizarse contratos, y de algunos políticos que participaron de la red de corrupción, como el ex jefe de gabinete de Lula José Dirceu y el ex tesorero del PT João Vaccari Neto.

La Corte deberá ahora decidir si envía la solicitud para su revisión a la Procuraduría General de la República, encargada de investigar a los funcionarios electos protegidos por fueros -aunque no es el caso de Lula por tratarse de un ex presidente-, si la rechaza o si la envía al tribunal federal en Curitiba, donde el juez Sergio Moro lleva adelante las investigaciones sobre la parte no política del esquema.

Lula, hasta hace poco tiempo una figura considerada intocable por su gran llegada a las masas, ha visto caer en picada su popularidad en Brasil al mismo ritmo en que se ha deteriorado el gobierno de Dilma en este segundo mandato, que se inició en enero. Ambos son regularmente objeto de críticas en las manifestaciones callejeras que reclaman el impeachment a la presidenta por su responsabilidad política en el petrolão.

Lula, presidente entre 2003 y 2010, incluso ya se encuentra investigado por fiscales de Brasilia por presunto tráfico de influencias a favor de grandes empresas. Sin embargo, hasta ahora el petrolãono lo ha alcanzado directamente, y tampoco a Dilma.

ACUERDO

El pedido de la Policía Federal se basa en declaraciones que dieron “arrepentidos” del esquema de sobornos que desvió más de 2000 millones de dólares de Petrobras, entre ellos el ex director de Abastecimiento de la compañía Paulo Roberto Costa y el empresario cambista Alberto Youssef. Ambos llegaron a un acuerdo con la Justicia para brindar más detalles de la trama a cambio de reducciones en sus condenas.

“Los colaboradores, no obstante, no disponen de elementos concretos que impliquen la participación directa del entonces presidente Lula en los hechos”, aclaró el comisario Azevedo de Souza en su informe al STF.

En sus últimas horas de visita en Buenos Aires, Lula convocó ayer a la “unidad” al Frente para la Victoria para que “no le pase lo que le pasó” a la administración de su país, al advertir sobre las consecuencias que podría generar una dispersión en el espectro kirchnerista en momentos de incertidumbre económica.

Lula se expresó en estos términos durante una exposición cerrada que brindó ante sindicalistas de la CGT oficial y el moyanismo.

El ex presidente intentó por todos los medios esquivar el asunto que tanta repercusión tuvo en Brasil, pero los corresponsales brasileños en la capital argentina consiguieron encararlo sobre el tema.

“No sé cómo se lo comunicaron a ustedes y no me lo comunicaron a mí. Es una pena”, respondió buscando hacerse el desentendido.

Por su parte, en San Pablo, donde está la sede del Instituto Lula, sus voceros no quisieron hacer declaraciones. Sólo subrayaron que el pedido “es de un comisario de la Policía Federal” y no de la organización en sí misma. Indicaron que sólo comentarán al respecto una vez que hayan tenido acceso al texto completo del pedido enviado a la Corte..

Fuente: La Nación

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